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Las manifestaciones de despersonalización presentan para nosotros un doble interés que puede expresarse en pocas palabras, aunque con ello se pierda cierto grado de sutileza: el interés por la psicología de los estados de despersonalización y por las relaciones entre la psicología y despersonalización. Sobre ambos temas existe ya una amplia bibliografía. Entre las obras psicoanalíticas son los trabajos de Nunberg y Schilder los que han contribuido valiosamente para explicar la génesis y los mecanismos de la despersonalización. Las observaciones que a continuación exponemos, contendrán dos elementos: nuevas investigaciones sobre la despersonalización, que ponen de relieve elementos pasados hasta ahora por alto (además de correcciones y agregados a los datos que hasta la actualidad aportaron los diversos autores) y observaciones sobre las relaciones existentes entre la despersonalización y la psicología. Me permito señalar de antemano el carácter fragmentario y unilateral de esta contribución.
Por lo general se conceptúa como síntoma característico de la despersonalización el extrañamiento entre el yo y el mundo exterior. El extrañamiento aparece también en otras enfermedades, pero el alejamiento de la despersonalización es específico, poniéndose de manifiesto en determinadas formás típicas, en cuya descripción concuerdan todos los investigadores. Naturalmente existen dentro de los cuadros típicos variaciones individuales, pero el que ha visto numerosos casos de despersonalización o, más aún, sólo ha estudiado detenidamente la bibliografía, no puede sustraerse a la impresión de la uniformidad de los síntomas capitales. Pueden demostrarse fácilmente variaciones de grado y colorido en la despersonalización. El extrañamiento ligero y fugaz no se diferencia más que por grados de la profunda