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El libro, verdadera joya para el mundo de los niños se constituye de doce obritas originales, la adaptación de un conocido cuento de Andersen, y dos teatralizaciones, una de un cuento popular francés y la otra de un cuento de Horacio Quiroga. La autora, con evidente maestría nos sumerge dentro de un mundo bueno, alegre y fácil pero bien adaptado a la realidad. Su fantasía no es la fantasía elaborada o forzada de un adulto sino aquella familiar a todo niño en su búsqueda de vencer situaciones difíciles o traumáticas. Los personajes y las situaciones son su propio mundo: el pan, la madre, los animales, la obediencia, la limpieza, la búsqueda de cariño. Con todo acierto dice la autora en su prefacio: “Pensamos que es necesario crear en el mundo de los grandes, otro mundo para los pequeños, donde se hable el idioma de la alegría, la bondad y la belleza, Los niños tristes se convierten en hombres egoístas.”
Completa el valor del libro un inteligente prólogo de H. Meyer López sobre “El teatro de títeres en la escuela primaria” donde destaca la importancia del mecanismo de identificación en la formación del yo infantil y la necesidad de utilizar las representaciones de títeres orientándolas hacia identificaciones fructíferas. Se refiere además a la finalidad educativa del teatro de títeres, agregando prolijas y claras explicaciones para la construcción del niño.
A. A. de pichon Rivière.