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Las afecciones por las que las mujeres concurren al ginecólogo pueden clasificarse en tres tipos: aquellas que el ginecólogo reconoce inmediatamente que no son orgánicas sino funcionales, psicogénicas, por ejemplo la frigidez sexual; las que se originan de una mezcla de factores orgánicos y emocionales, tales como el muy familiar dolor de costado y la dismenorrea y por último las que tienen definidamente una estructura patológica, tales como el prolapso y los fibromiomas, en cuya etiología los factores psicológicos no son considerados como posibles. En este artículo, el autor desea describir la posibilidad de que los factores psicológicos pueden contribuir a la nosología de ginecopatías que son definitivamente orgánicas y cuya estructura patológica es claramente evidente.
La vieja teoría de que desplazamientos del útero (hyster) era la causa de trastornos nerviosos, particularmente histeria, lo que podía ser corregido algunas veces por la administración de drogas como valerianatos, cuyo gusto particular podría dirigir la matriz en cualquier posición, ha sido abandonada. Sin embargo todavía, la práctica médica tolera en forma increíble las tentativas de curas de mujeres nerviosas por la corrección de desplazamientos uterinos. No se debe atribuir esto a la ignorancia o descuido de los ginecólogos, ya que operaciones quirúrgicas aun innecesarias curan a veces trastornos nerviosos no por razones anatómicas o fisiológicas sino por profundas razones psicológicas. Cuanto más se acerca una operación a la zona genital, conectada tan a menudo con intensos sentimientos de culpa, más alivio de ansiedad y por lo tanto de síntomas nerviosos puede esperarse siguiendo a tal castigo. Para obtener tal operación, la enferma debe primeramente ingeniarse para atraer la atención sobre sus órganos pelvianos porque en la práctica ya no se acepta más someter a una mujer a una histerectomía sin razón, salvo para curarla de nerviosidad.
Es indudable que algunas mujeres tienen una musculatura pe