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El autor señala que cuando se logra obtener de los niños la descripción de sus objetos fantaseados, los que constituyen manifestaciones de la formación del superyó, se adelanta en el estudio y comprensión de los cuadros clínicos.
Se refiere en este sentido a casos de esquizofrenia infantil y prepuberal y a psiconeurosis. En los primeros, los objetos internalizados se caracterizaban por un simbolismo muy primitivo relacionados con la intensa desconexión de la realidad que presentan los enfermos. En dos casos de esquizofrenia prepuberal con mecanismos obsesivos, los objetos estaban identificados con la consciencia, existiendo objetos buenos y objetos malos. En otro ejemplo, cuando el objeto fantaseado asociado con la agresión estaba muerto, el cuadro presentaba rasgos depresivos.
Al referirse a psiconeurosis cita dos casos de perturbaciones neuróticas de conducta asociadas con fugas del hogar. Estas representaban un intento de huir de una madre odiada y la búsqueda de una idealizada. El objeto internalizado se constituía en la idealización de los padres buscados.
Considera de acuerdo con su experiencia y con la opinión de otros autores que cita, que mientras en la psicosis estos objetos fantaseados son extraños y primitivos en las neurosis mantienen relación y están determinados por experiencias existentes y por los padres reales.
Concluye expresando que no es el hecho de la existencia de éstos sino el tipo de objeto, lo que tiene valor clínico y que sus variaciones constituyen una guía en la elucidación de un cuadro clínico.
Matilde W. de Rascovsky.