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En los ejércitos actuales la causa principal de invalidez la constituyen las enfermedades mentales. Estos datos aumentan aún en importancia, teniendo en cuenta la fórmula de Napoleón
de que “en la guerra el espíritu en relación con la materia es como tres a uno”. De ahí que para mantener elevada la moral de las fuerzas combatientes se tienda a hacer una selección rigurosa eliminando para servicios auxiliares los que presenten dificultades mentales, tanto más cuanto mayor sea la responsabilidad del cargo a ocupar, como es el caso de los oficiales.
Las neurosis de guerra, poco frecuentes en un comienzo, subieron de un 2 a un 10 ó 15 por ciento durante la campaña de Túnez. El tratamiento de estos casos es ante todo preventivo, en el sentido de no avergonzar al soldado, si en ocasiones siente miedo y de descubrir en él los primeros signos de decaimiento, en forma de inquietud, pérdida de memoria, modificación de la personalidad, u otros análogos. Una vez declarada la neurosis la indicación es reposo, sedación y en la mayoría de los casos un simple tratamiento psicológico, hablando con el enfermo de sus experiencias traumáticas y permitiéndole la abreacción.
Los psicóticos se mantienen en hospitales militares aún durante varios meses, si responden al tratamiento activo. Con esto se ha conseguido que solamente un cinco por ciento haya sido dado de baja en el ejército.
Garma.