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Un interesante tema de investigaciones orientadas psicológicamente en los problemas de la concepción, es el fenómeno muy conocido del embarazo que se produce en la mujer previamente estéril, después de haber adoptado un niño.
Muchas mujeres no quedan embarazadas a pesar de no encontrarse en ellas ningún trastorno orgánico. En algunas de ellas, un cambio importante en sus condiciones de vida (por ejemplo, el de adoptar un niño) sin cambios aparentes de su estructura fisiológica, las hace capaces para concebir. El trabajo de Orr es el primer estudio psicológico cuidadoso, de matrimonios sin hijos que han tenido uno, poco tiempo después de la adopción. La literatura consiste principalmente en discusiones acerca de la posibilidad de que la esterilidad sea psicogenética. Dunbar dice: “En vista de la variedad de procesos mecánicos y químicos (principalmente endocrinos) que intervienen en la concepción, es casi imposible no aceptar a priori que los factores psíquicos puedan jugar un papel importante, principalmente si se recuerda que ya ha sido suficientemente probada la influencia de los factores psíquicos sobre las glándulas endocrinas.
Los recientes estudios de Benedek y Rub enstein muestran la influencia de los factores psicológicos sobre las funciones gonadales cuando dicen: hay una interrelación definida entre el desarrollo psicosexual del individuo y los ciclos hormonales, de manera que las fijaciones o inhibiciones psicosexuales pueden conducir a la irregularidad de los ciclos gonadales dando lugar a un círculo vicioso psicosomático. Resume en seguida el autor el caso estudiado por Orr en el que ambos cónyuges habían sido psicoanalizados y donde se ve claramente que tan pronto la mujer abandona el trabajo, disminuye la hostilidad hacia su marido y la propia insatisfacción de haber conservado el papel masculino que le habían impreso sus padres en la infancia; a esto se agrega la valorización de la femineidad al adoptar un niño y asumir sus cuidados, que trae cambios t