You do not currently have permission to view the full text for this document. Please sign in to an account with an active subscription or contact support.
En esta notable contribución expone Simmel una teoría con respecto a la tesis dualística de los instintos que “difiere en cierto grado de los puntos de vista de Freud”. Señala que la exposición de sus conceptos se inició ya en 1921 en las reuniones de la Asociación Psicoanalítica Alemana e Internacional, posteriormente en Insbruck (1924), Wiesbaden (1932), etc. Convencido actualmente de la exactitud de sus conceptos como una útil hipótesis de trabajo para esclarecer no sólo la génesis y dinamismos de las neurosis de transferencia, sino también en las neurosis narcisísticas, psicosis y problemas de medicina psicosomática, se decide a exponerlos.
Después de señalar el dualismo que caracteriza a la primera como a la segunda concepción de Freud reflejando el dinamismo entre do energías instintivas en oposición, expresa que no considera a las energías destructivas como representantes de un instinto de muerte sino de un instinto de autoconservación. Al recapitular la formulación de Freud sobre los instintos y la libido, recalca especialmente la afirmación de que “el yo en todos sus conflictos no puede tener otra tendencia que mantenerse a sí mismo”. Sostiene entre otros hechos, cómo el concepto original con respecto al principio del placer que tendía a proveer