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En el curso de la evolución los instintos parciales del niño llegan a ordenarse en la genitalidad heterosexual y en las diferentes sublimaciones. Estas últimas provienen de transferencias de instintos y forman la base de las reacciones humanas, en todas sus manifestaciones. Son también el fundamento de las relaciones con objetos inanimados.
En el esquizofrénico la capacidad de transferencia sexual del autoerotismo a objetos exteriores se halla destruída. Lo que se observa en la rigidez y frialdad afectiva, frente a propios y extraños, y en la desaparición de formaciones reactivas, como asco, vergüenza, compasión. Asimismo en la megalomanía, donde la sobreestimulación sexual, normalmente dirigida al objeto, tiene como meta al propio yo. La demencia del esquizofrénico es de tipo afectivo; es la consecuencia del rechazo del mundo exterior y de un refugio en el autoerotismo.
En la neurosis persiste también la satisfacción aislada de instintos parciales, a consecuencia de inhibición en el desarrollo psico exual. Pero la tendencia autoerótica se halla ausente.
El presente trabajo fué publicado por Abraham en 1908. Las ideas citadas provienen en gran parte de conversaciones con Freud. Su carácter exageradamente esquemático ha contribuido a trazar una división demasiado neta entre neurosis y psicosis y a un retraso en la investigación psicoanalítica de la locura. Todo ello a pesar de varios análisis de enfermos psicóticos, hechos ulteriormente por Freud, Nunberg y otros autores.
Garma.