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El autor trata de comprobar por una investigación detenida e interesante que el complejo de la menstruación forma la base del temor a la castración del hombre y es la razón más profunda de su odio a la mujer. De su estudio de la vida sexual de los mamíferos más evolucionados y del análisis de múltiples tabúes de la menstruación, el autor deduce que el hombre se sintió primitivamente muy atraído por la mujer en estado menstrual. Esta atracción era tan grande, que el primitivo no tenía bastante fuerza para resistirla, olvidándose a menudo de los severos tabúes del incesto. Este crimen provocó la pena de muerte o de castración para el macho, como castigo por parte del padre de la horda primitiva. Así se estableció una relación entre menstruación y temor a la muerte, respectivamente a la castración. Para evitar el peligro de muerte, el hombre cambió fundamentalmente su actitud frente a la mujer en estado menstrual. La empezó a temer y odiar y poco a poco a humillar y dominar. El genital femenino, primitivamente representación principal de la belleza, es percibido más tarde como algo feo y temible. Y la mujer, siendo más débil que el hombre, se sometía a los tabúes humillantes y a menudo crueles de la menstruación, reprimiendo su agresividad provocada por la actitud del hombre o dirigiéndola masoquísticamente contra su propia persona.
Daly sostiene que la importancia del complejo de menstruación no puede ser sobrevalorizada. El desconocimiento casi total hasta la fecha de este importante complejo sería el resultado de la represión intensísima, a la cual ha sucumbido y de la que sufren también la mayoría de los analistas.
Marie Langer.