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Consideramos que para un mejor planteo del problema general de la epilepsia deben tenerse en cuenta la totalidad de sus manifestaciones ya sean ellas de carácter paroxístico o permanente. La valoración parcial de estas manifestaciones por parte de la neurología y la psiquiatría respectivamente fué lo que a nuestro entender impidió una concepción unitaria de dicha afección.
En términos generales la epilepsia es un tipo de respuesta total del organismo frente a determinadas situaciones vitales, estando a su vez dicho tipo de respuesta condicionado por factores dependientes de la estructura del yo y de los instintos. Esta situación hace posible que un cierto montante de agresión se descargue de una manera especial siguiendo cauces y niveles determinados. La situación patogénica de la epilepsia está regida por una policausalidad, se expresa como pluralidad fenoménica bajo el impulso de una unidad funcional.
El síntoma epiléptico es de carácter funcional, reversible, espontáneamente, sigue un determinado ritmo, y constituye un mecanismo de defensa del tipo de la conversión somática. Dicha conversión somática no se diferencia de cualquier otro síntoma neurótico ya que como ellos tiene una estructura, un sentido, una finalidad y causa.
En la ecuación etiológica de la enfermedad intervienen factores constitucionales, heredados con una expresión estructural determinada, o factores accidentales que pueden llegar a crear dicha condición, entrando los factores