You do not currently have permission to view the full text for this document. Please sign in to an account with an active subscription or contact support.
El autor insiste en modificar la técnica clásica del psicoanálisis, adaptándola a cada tipo de enfermo. Así la neurosis traumática de un soldado, hasta entonces sin rasgos neuróticos, debe ser tratada de otro modo que la neurosis obsesiva, iniciada en la infancia, de un hombre de la misma edad, aunque en ambos casos se siga una orientación ampliamente psicoanalítica.
Hay dos tipos principales de psicoterapia: una coadyuvante y otra descubridora, basada la última en los principios del psicoanálisis. Algunos sujetos sólo toleran la primera, por incapacidad de su yo de elaborar tensiones molestas. En cuanto a la técnica descubridora debe adaptarse el enfermo. Es lo que señala el autor citando como muestra 2 casos en los que se consiguió una mejoría intensa después de una única entrevista en el primero y de 30 en el segundo.
Alexander se muestra partidario de un concepto más relativista en la etiología de la neurosis que el corriente en psicoanálisis, cuando éste hace depender los síntomas preferentemente de la constitución y vivencias infantiles. Según él, las neurosis experimentales de los animales y más aún la experiencia psiquiátrica de guerra demostró la gran importancia dinámica de los conflictos actuales. (Hecho ya señalado por Freud, cuando afirmó que en situaciones difíciles todo individuo puede enfermar neuróticamente. Pero lo que da el aspecto especial a la neurosis son sobre todo las citadas constitución y vivencias infantiles.)
Garma.