You do not currently have permission to view the full text for this document. Please sign in to an account with an active subscription or contact support.
Después de esclarecer algunos conceptos y definiciones de la epilepsia, según Spratling. Shanahan, Lennox y Cobb, Gibbs y Penfield desde el punto de vista clínico, anatómico y electroencefalográfico y referirse a la vieja clasificación en sintomáticas e idiopáticas o criptogenéticas, insisten en la necesidad de discriminar el polimorfismo de las manifestaciones y lesiones en las primeras, y especialmente sobre la escasa significación del término idiopático con que se designa a las segundas, que impiden considerar los poderosos factores psicogenéticos causantes de las mismas y las derivaciones psicoterapéuticas correspondientes. Manifiestan que en tal categoría quedan incluidas epilepsias debidas a trastornos crónicos de la personalidad, en las que pueden existir tanto causas anatómicas irreversibles como trastornos fisiológicos, psicológicos y psicobiológicos preponderantemente reversibles. Sin trazar una estricta línea divisoria entre ambos tipos de factores, señalan la relativa importancia de cada uno de ellos en cada caso individual y las manifiestas influencias recíprocas entre ambas.
Después de recordar la clásica clasificación de las epilepsias procesales según su tipo clínico en gran mal, pequeño mal y equivalentes, hacen algunas observaciones a la clasificación de Penfield, según los conceptos: 1) clínicoanatómico; 2) etiológicos; 3) cronológicos y 4) inclasificables.
A continuación se estudian las distintas hipótesis de los mecanismos neurológicos del ataque según Lennox, Jeliffe, Clark, White. Los autores comparan la crisis epiléptica con el fenómeno del electroshock que presenta un alto índice de variabilidad individual en su