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Todas las enfermedades son psicosomáticas. En cada una de ellas la capacidad curativa de la psicoterapia depende del grado de cristalización que haya alcanzado el proceso patológico en las defensas del carácter o en el sistema orgánico. Este hecho es ilustrado en una enfermedad especial, la hipertensión arterial.
Son expuestos 5 casos de hipertensión arterial. Los 2 primeros eran enfermos coartados, sin rasgos neuróticos o de angustia y asimismo con falta de capacidad para expresar sus aspiraciones instintivas. Otros 2 casos presentaban el cuadro contrario de labilidad vasomotora y psíquica. En estos últimos el pronóstico para la psicoterapia de la hipertensión era mucho más favorable que en los anteriores, por la preponderancia de los elementos funcionales y por la reversibilidad del componente fisiológico. Como muestra de una situación intermedia entre los dos grupos anteriores es citado un quinto caso.
Entre las conclusiones se cita la conveniencia de iniciar precozmente el tratamiento psíquico. Por lo tanto, evitar el ensayo de terapéuticas orgánicas que no resuelven el conflicto básico del enfermo.
Garma.