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Una gran amistad y una gran admiración por Freud, unidas a un temperamento dependiente y sentimental, llevaron a Ferenczi a silenciar durante muchos años conceptos analíticos que diferían de los de la escuela freudiana. Sólo en los últimos años de su vida —murió a los 59— desarrolló en parte algunos de sus puntos de vista que fueron señalados por Freud como “no psicoanalíticos” y que originaron el alejamiento de estos dos colaboradores y amigos.
Distintos en carácter, también lo fueron al enfocar la teoría y práctica analítica: Freud era pesimista con respecto a la terapia, mientras que Ferenczi buscaba y tenía esperanzas en nuevas formas que ayudarían a los enfermos a resolver sus conflictos. Freud consideraba como causa primordial de neurosis la lucha del niño con sus instintos; Ferenczi atribuía importancia mayor a las actitudes neuróticas de los familiares; creía que la falta de amor y de sinceridad de los padres existe en la raíz de toda neurosis.