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En Les Faux-Monnayeurs, 2ạ parte, capítulo 2 (Americ-Edit, Río de Janeiro, ) Eduardo reproduce en su diario íntimo una conversación con Mme. Sophroniska acerca del pequeño Boris, cuyo suicidio, al final del libro, constituye uno de los casos más brillantes de la literatura y fué considerado psicoanalíticamente por Editha Sterba.
“— ¿Qué tiene, en realidad? — le pregunté.
”Me contestó riendo:
”— ¿Acaso quiere saber usted el nombre de su enfermedad? Muy poco ganaría con que yo le dijera un hermosos nombre científico.
”—Pues dígame, simplemente, de qué sufre.
”— Sufre de una cantidad de pequeños trastornos, de tics, de manías; en suma: es un niño nervioso, de esos que por lo común se trata mediante el reposo a pleno campo y la higiene. No cabe duda que un organismo robusto., no permitiría que estos trastornos se produjesen, pero, con todo, la debilidad sólo, los