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Una explicación psicológica del mito y de la leyenda, debe iniciarse con una definición, pero se nos plantea aquí una dificultad, porque la teoría no debiera estar implícita en la definición; por tanto será conveniente establecer las diferencias que existen entre lo que se conoce generalmente como mito y como leyenda.
En un mito los personajes son en su mayor parte divinos y algunas veces humanos. En la leyenda los dramatis personae y especialmente el héroe son humanos, pero sus antagonistas son seres sobrenaturales. En el mito se menciona una región determinada; la leyenda, cuyos personajes son anónimos se desarrolla en cualquier parte. El mito forma parte de una creencia y es convicción del narrador. La leyenda es ficción pura y no pretende tener otro sentido. Según un método de interpretación, felizmente ya extinguido, el mito trata siempre de hechos reales, mientras que de acuerdo con otros puntos de vista cuyos defensores fueron los antropólogos de la generación anterior y sus actuales representantes, se debe conectar al mito con un ritual. En estos puntos de vista encontramos los elementos de una teoría y sus defensores van más allá de lo que llamaríamos una definición categórica. Wundt y von der Leyen pensaron que el mito y el Marchen, tan similares en cierto sentido, y sin embargo tan diferentes, deben tener origen común en un tipo de narración y que de aquí ambos se desarrollaron en el curso de la evolución (Mythen-marchen) (1).
He coleccionado mitos y leyendas en muchas regiones y al ser evocados rápidamente percibo diferencias bien claras para ambos en algunos países, mientras que en otros no podría establecerlas. Considerando ahora la magnitud de la tarea y la índole preliminar de este intento, la circunscribo tan