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Freud demostró que los restos diurnos en el sueño sirven para encubrir deseos inconscientes. Según el autor y Jekels los restos diurnos tienen una segunda función como representación simbólica de un reproche del superyó. Además, les asigna una tercera función: rechazar los anteriores reproches.
Demuestra dicha tesis mediante el análisis de seis sueños, en los que estudia cada una de dichas funciones. Así el cuarto sueño del enfermo: “tengo los pies sucios” encubre el significado instintivo del uso agresivo de un pene pregenital; hay en él además un reproche del superyó por tal motivo y finalmente un rechazo de ese reproche, diciéndose el sujeto a sí mismo que él no era culpable de tal situación, porque no podía evitar que sus pies le sudasen demasiado.
Garma.