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El estudio de los reflejos condicionados se hace completamente útil para la psicología solamente después de introducir en ellos el concepto del principio del placer. No constituye una presunción inadecuada la que postula que toda la conducta de los animales y de los seres humanos surge de la tendencia a lograr placer y a evitar el dolor. Esta presunción constituye una clave para traducir los hallazgos objetivos de los fisiólogos al lenguaje subjetivo psicológico y viceversa. La cooperación de ambos grupos de investigadores conducirá a un nuevo método de psicología en la misma forma en que la cooperación de la física experimental y la especulación matemática condujeron al importantísimo desarrollo de la física teórica moderna.
El psicoanálisis ha producido dos teoremas que son de la mayor importancia para la posibilidad de una comprensión mutua entre psicobiólogos experimentales y psicoanalistas. Uno está constituído por el papel básico del principio del placer en el funcionamiento psíquico, que si es introducido en el trabajo experimental abrirá una vía para la interpretación psicológica de las descripciones, por otra parte excesivamente mecánicas de la función nerviosa. El hecho de que los animales se comporten de acuerdo con el principio de placer es evidente para cualquiera y aun para el observador más lleno de prejuicios y no puede ser desconsiderado tan sólo por perturbar el ideal de objetividad “pura”. La omisión de este factor subjetivo produce una descriptividad estéril.
El otro teorema psicoanalítico está constituído por el concepto de que las energías