You do not currently have permission to view the full text for this document. Please sign in to an account with an active subscription or contact support.
La autora distingue entre juego, aprendizaje y trabajo. El juego es ante todo placer en la actividad por sí misma, como impulso autoerótico, sin finalidad. Se descargan en él instintos parciales y en otras ocasiones se repiten situaciones que han sido traumáticas. La organización pregenital de los instintos tiene su paralelo en la organización en el juego de las actividades del yo. En el período de latencia el paralelo existe con la organización de aprendizaje de las actividades del yo.
El trabajo es consecuencia de la autodefensa, tiene una finalidad de la que carece el juego. La organización genital de los instintos sexuales tiene su paralelo en la organización del trabajo de los instintos del yo.
“En el animal los instintos parciales realizan la función de la autodefensa y la defensa de las especies sin llegar a constituirse una primacía de trabajo o primacía genital; mientras que en el hombre los instintos parciales, sublimados en la latencia, se someten, por un lado,