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El autor analiza las interreacciones neuróticas de individuos que están en frecuente e íntimo contacto e intenta evaluar la necesidad terapéutica de analizar estas reacciones en el curso del tratamiento psicoanalítico. Agrupa estas reacciones en la siguiente forma; 1ọ: Compañeros en los que las necesidades mutuas se satisfacen aunque las tendencias inconscientes son esencialmente neuróticas. Aun bajo estas circunstancias, los menores conflictos producen zozobra, pero el resultado fundamental es gratificación y seguridad. 2ọ: Aquellos en que las necesidades de un individuo se satisfacen manteniéndose su ansiedad en un mínimo por la conducta del otro, quien a su vez sólo se satisface en parte mientras la mayor parte de sus anhelos permanecen insatisfechos, provocándole ansiedad. Así uno de los individuos aparece bien mientras el otro está manifiestamente enfermo. 3ọ: Otros en los que un individuo está afligido por marcada ansiedad y el otro valoriza este temor en los términos de sus propios conflictos internos y reacciona ante ellos en forma tal, que inmediata o potencialmente aumenta la ansiedad de la primera persona. Sobre esta base se extiende el autor analizando esquemáticamente quince parejas, dos de las cuales eran homosexuales. Concluye señalando que “debido a la continua e íntima naturaleza del matrimonio, toda neurosis en una persona casada está fuertemente sujeta a la relación matrimonial”. La presencia de una reacción neurótica complementaria en el compañero matrimonial constituye un aspecto importante en la neurosis del paciente casado y en el problema terapéutico psicoanalítico. Algunas de estas reacciones complementarias aportan alivio al paciente, otras son de tal tipo como para perpetuar y renovar sus reacciones patológicas. Constituye una útil y a veces indispensable medida terapéutica concentrar la exposición analítica en estos patrones complementarios y si es necesario hacer tratar a ambos partícipes.
Arnaldo Rascovsky.