You do not currently have permission to view the full text for this document. Please sign in to an account with an active subscription or contact support.
La división de los perfumes en agradables y desagradables efectuada según una clasificación subjetiva no es invariable, ya que depende de estados emocionales asociados con experiencias olfatorias provenientes de la infancia.
La función más evidente de un perfume agradable es ocultar o combatir mágicamente lo malo o desagradable. Así se combatía llevando un manojo de flores o yerbas en la mano las plagas u otras enfermedades supuestamente debidas a vapores dañinos. Según Frazer, entre los Banyankolas cuando alguien sufría por obra de un espíritu dañino se le ataba un chivo emisario a la cabecera del paciente, sacrificándolo luego, suponiendo que el chivo contenía el espíritu bullicioso.
Es éste quizás el significado de colocar un manojo de lavanda entre la ropa limpia, una especie de exorcismo.