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Hay dos grupos de enfermos en los cuales la observación estricta de la regla fundamental origina dificultades. Primero en ciertos neuróticos obsesivos y personas que padecen de neurosis de angustia. Ellos utilizan la regla fundamental como pretexto de sus resistencias. El analista tendrá que indicarles que no la siguen al pie de la letra, sino con inteligencia. Sucede también que los enfermos temen las consecuencias de sus indiscreciones. En estos casos conviene a veces, apartarse temporalmente de la regla fundamental.
Segundo: Hay personas de carácter neurótico, que se niegan conscientemente y no por motivos de angustia, a observar la regla fundamental. Lo hacen por una necesidad de castigo inconsciente, como un intento de racionalizar sentimientos de culpa frente al analista, o por masoquismo. No conviene que el analista reaccione con severidad, por ejemplo, con la amenaza de suspender el tratamiento, porque así satisfaría las tendencias inconscientes, sin permitir su análisis. Esta actitud podría provocar un actuar peligroso del enfermo. La renuncia pasajera a la regla fundamental priva al enfermo de la posibilidad de provocar al analista, de utilizar las resistencias para mantener discusiones o de racionalizar sentimientos de culpabilidad.
El autor recomienda elasticidad en el uso de la regla fundamental y no convertirla en el fin mismo del análisis, sino subordinarla a las necesidades terapéuticas. Según las experiencias del autor la no observancia de la regla fundamental hace fracasar el análisis solamente en psicóticos.
Marie Langer.