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La autora interviene con este artículo en la discusión sobre el problema de sensaciones vaginales en la niña durante su primera infancia. Sostiene que niñas, que más tarde serán mujeres frígidas u hombrunas o padecerán de una intensa envidia al pene, tienen con cierta frecuencia sensaciones vaginales placenteras. Las niñas reprimen pronto estas sensaciones, vinculadas con el complejo de Edipo, defendiéndose con una contracatexis intensa del clítoris. De este proceso resulta una identificación masculina. Además los sentimientos de culpa, ligados a las fantasías vaginales se conectan secundariamente con la masturbación clitoridiana. En la pubertad recrudecen las sensaciones vaginales y pueden lograr acceso a la consciencia. Pero son reprimidas otra vez por una repetición del mecanismo infantil. La percepción inconsciente de las sensaciones vaginales simultáneamente con la orientación masculina consciente producen inseguridad en la voluntad, en el juicio y en la vida instintiva de estas mujeres. La sobrevalorización del clítoris causa, además de una actitud viril frente a la vida, una intolerancia contra situaciones que excitan la envidia al pene o el temor a la castración.
Mujeres que han sufrido de esta represión temprana y radical de su sensibilidad vaginal suelen sufrir de dismenorrea, de un retraso de su primera menstruación y de una menopausia prematura, pero de larga duración.
Marie Langer.