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El rasgo esencial del resfrío es la congestión con secreción catarral de la mucosa, especialmente del tejido eréctil de la nariz. Está aparentemente establecido que un agente infeccioso, un virus filtrable, tiene valor etiológico. Pero en muchos casos otros factores tienen gran importancia, como los cambios bruscos de temperatura, irritantes químicos y condiciones alérgicas.
El presente trabajo muestra que ciertos trastornos emocionales pueden ser a veces la causa principal de la aparición de los síntomas de la coriza y del dolor de garganta.
Entre sesenta pacientes tratados por seis diferentes psicoanalistas, quince sufrían antes del tratamiento de resfríos y dolor de garganta muy frecuentes. En un período de tres años, posterior a la terminación de su análisis, dichos pacientes se vieron completamente libres de resfríos o los padecieron excepcionalmente, aunque no emplearon ningún otro tratamiento. A pesar de que la serie es aún algo escasa, la regularidad de la desaparición de las corizas, consecutiva a la resolución de las dificultades emocionales, es una indicación significativa de que los factores psicológicos juegan un importante papel en su etiología en un porcentaje apreciable de casos.
Cita a continuación el autor las historias clínicas de nueve pacientes en cuyo análisis se encontró que sus resfríos y síntomas conexos: como dolor de garganta, ronqueras, dolor de cabeza, ligeras conjuntivitis, revelaron estar determinados por los elementos psíquicos siguientes: la observación principal era la aparición de resfríos en situaciones de frustración a enérgicos requerimientos receptivos expresados en términos orales, con consecuente rabia y hostilidad. Estos deseos receptivos no eran completamente conscientes, pues eran excluidos de la conciencia por sentimientos de culpabilidad o de vergüenza.
Ciertos síntomas de agresión oral estaban representados por el rechinar de los dientes durante el reposo o por sueños de morder, masticar y tragar. Los deseos receptivos se v