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Mientras la bibliografía psicoanalítica ha prestado amplia consideración a los estados de angustia patológica, los depresivos fueron objeto de escasa atención hasta la fecha. Sin embargo, el afecto depresivo aparece con tanta profusión como el ansioso en todas las formas de neurosis y psicosis, y frecuentemente ambos se presentan simultánea o sucesivamente en un mismo individuo, de modo que un enfermo de neurosis de angustia podrá padecer estados de depresión mental, y un melancólico se quejará de sufrir angustia.
Uno de los primeros resultados que arrojó la investigación de las neurosis realizada por Freud, fué el descubrimiento de que la angustia neurótica se origina en la represión sexual, origen que permitió diferenciarla del miedo común. Del mismo modo, podemos distinguir los afectos de la tristeza o la aflicción, por un lado, y la depresión neurótica, por el otro, respondiendo ésta a una motivación inconsciente y representando una consecuencia de la represión.
La angustia y la depresión están relacionadas entre sí como el miedo y la aflicción. Tememos a un mal amenazante y nos afligimos por uno que ya