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El autor, psicoanalista de Calcuta, se ocupa de los sueños de un hindú, que se esforzaba hacia la santidad y por ello luchaba en contra de sus instintos masculinos. En cuatro sueños escritos pudo hallar, mediante la interpretación simbólica, cómo realizaba la huida de la mujer, representándose el genital menstruante de la madre (que luego es divinizada). Lo mismo ocurre en el cristianismo, simbolizando el “rosa” y la “guirnalda” a la madre con menstruación.
El trauma de la menstruación hace que el deseo hacia la madre se transforme en temor y que haya un desplazamiento de afectos positivos hacia el padre. Lo que trae consigo el peligro de la feminización. Por eso en el tercer sueño una de las figuras, que aparece sin pene, demuestra al soñante que lo que en él tiene el aspecto del genital femenino es solamente el pene invaginado.
Para su trabajo el autor se apoya en las enseñanzas de C. D. Daly sobre la importancia del complejo de la menstruación en el desarrollo psíquico humano.
Garma.