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La psiquiatría clásica hacía depender los síntomas de los paralíticos generales puramente de las destrucciones del sistema nervioso, provocadas por la lesión luética. Se trata de una
explicación simplista, que no tiene en cuenta la capacidad reactiva de la personalidad total del sujeto enfermo ante las modificaciones perniciosas que sufre su organismo. El presente estudio psicoanalítico consiguió una explicación mejor y más exacta de los síntomas paralíticos generales. Pudo efectuarse en base de las observaciones de Hollos, valoradas teóricamente por Ferenczi.
Además de los síntomas de defecto, la infección luética provoca un desequilibrio en la economía de la libido. El cerebro se erogeneiza narcisísticamente en demasía, constituyéndose así una patoneurosis. El yo entonces tiene que elaborar la sobrecarga narcisista mediante el mecanismo hipocondríaco (sensaciones extrañas en diferentes órganos). Anteriormente existe una fase depresiva, por la percepción por el yo de la disminución de su poder somático y mental.
Generalmente pasan inadvertidos estos dos primeros períodos. Lo que resalta en clínica es el tercer período, caracterizado por la frecuente euforia. Proviene de tentativas compensatorias de las pérdidas, acarreadas por las destrucciones patológicas, pretendiendo aquéllas la posesión convulsiva de los objetos. Es algo que Ferenczi diagnostica como una “hipocondría con signo positivo”.
Al ir progresando la lesión, la destrucción invade, no solamente las partes periféricas, sino también las centrales del yo, como son las de las funciones intelectuales elevadas y las del autoaprecio. Esta situación angustiante es la que tiene que elaborar el yo del paralítico. La pérdida de su yo ideal trae consigo la presentación de una melancolía. Pero como anteriormente contra la hipocondría, se defiende contra la melancolía mediante un mecanismo reactivo, en forma de un delirio de grandezas y en casos menos frecuentes de una psicosis alucinatoria de deseo. Si la tensión psíq