You do not currently have permission to view the full text for this document. Please sign in to an account with an active subscription or contact support.
La primera observación psicoanalítica de este género procede de Ferenczi (Freud: Ges. Schr. III, 137). Describe el sueño de un hombre, en el que intentaba encender una luz, sin poderlo, lo que le hacía reír intensamente. El significado es el de “no poder encender la luz de la vida”. Era, por lo tanto, un sueño de pronóstico angustioso de muerte, pero en el que la elaboración onírica cambió el afecto displaciente en algo placentero como la risa. Sin embargo, después del sueño el sujeto se sintió deprimido, Ib que racionalizó diciendo que era debido a haberse reído tanto.
Según Grotjahn en este sueño hay un cambio del sufrimiento pasivo en una risa agresiva, donde reside la satisfacción narcisística del deseo. Cita luego otros sueños más. En ellos la risa, al igual de lo que ocurre en la vigilia, está provocada; agresión parcialmente liberada de las fuerzas represoras. Así, en un sueño de un soldado, éste mata a un compañero de un modo enmascarado.
Otro sueño de una mujer se refiere al psicoanalista: “Estaba en su consultorio y usted había bebido y se conducía tontamente. Se burlaba de mí y todo lo que yo le decía, le provocaba risa. Me enojaba mucho.” El sueño procedía de reprimidos afectos genitales hacia el médico, que proyectados en éste, tomaban la forma de hacerle estar borracho y tonto. La enferma temía un rechazo y además neuróticamente desvalorizaba sus afectos, lo que le hizo reaccionar masoquísticamente.
Garma.