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Los estudios de Rorschach en pacientes de hospital con enfermedad reumática, enfermedad cardiovascular hipertensiva, oclusión coronaria y fractura, demuestran que ciertas personalidades definidas están asociadas con cada síndrome de enfermedad. Los pacientes con enfermedad reumática son característicamente pasivos, masoquistas, instintivamente débiles e infantiles con una histeria subyacente. Los pacientes hipertensivos ambicionan más el poder, tienen mayor hostilidad consciente y experimentan un conflicto agudo más constante entre la agresión y sus necesidades dominantes pasivas de dependencia. Son más introvertidos, menos lábiles e histéricos. En los pacientes hipertensivos las defensas obsesivas compulsivas son evidentes y particularmente las dudas obsesivas. Los pacientes con oclusión coronaria definida muestran un característico patrón de agresividad e impulsos compulsivos por el poder y el prestigio. La experiencia introvertida del pensamiento creador está infradesarrollada, haciéndolos más dependientes de las realizaciones exteriores para la satisfacción y seguridad. Reaccionan y expresan considerable hostilidad.
Los pacientes con fracturas se dividen en tres grupos: Introvertidos, coartados y extratensivos. Los primeros dos grupos muestran la mayor incidencia de accidentes. En todos los grupos existe un esfuerzo para transigir entre la pasividad y la agresión, con un marcado énfasis hacia la adaptación, autodeterminación, independencia de la autoridad y placeres cotidianos.
La personalidad coartada crece con la lesión orgánica. El conflicto neurótico es evidente en casi todos los casos de hospital, pero mientras más limitados los mecanismos psicológicos de defensa, mayor la probabilidad de enfermedad física grave.
El método de Rorschach no suministra simples signos patognomónicos; una enfermedad determinada o la propensión hacia ella puede ser sólo deducida del cuadro de Rorschach de la personalidad como un complejo total. El método ha demostrado su valor no só