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En el segundo congreso psicoanalítico de Nuremberg Freud afirmaba que el incremento de las posibilidades psicoanalíticas, tanto en el campo de la terapia como en el de la investigación científica, sería la resultante de la acción conjunta de los siguientes tres factores: 1ọ, progreso interno, 2ọ, incremento de autoridad y 3ọ, efecto general de nuestra labor.
En el transcurso de más de cuarenta años, el desarrollo de la ciencia y arte psicoanalíticos puede afirmarse que ha sobrepasado las esperanzas en ellos cifradas, habiendo alcanzado en los distintos campos de su actividad científica un lugar de preponderancia indiscutido. Exponente de esta evolución lo constituye la obra científica de investigación y terapia que actualmente se realiza en los distintos institutos y escuelas norteamericanos. El incremento de autoridad a que Freud se refería ha sobrepasado el nivel que hasta hace poco podía vislumbrarse y las aportaciones que las doctrinas psicoanalíticas han suministrado a las distintas ramas del conocimiento del hombre: psiquiatría, neurología, fisiología, medicina general, psicología, sociología, antropología, criminología, etc., tienen entre sus cultivadores los más altos exponentes de nuestra cultura actual. Cuán distinta es la situación presente en cuanto a nuestra autoridad si la comparamos con lo que Freud nos decía acontecer para esa fecha: “No intentaré describiros los encantos de aquellos tiempos en los que yo era el único representante del psicoanálisis”, … y más adelante: “Realmente no era nada cómodo practicar operaciones