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Analizando a cuatro casos de folie à deux la autora demuestra los distintos estados patológicos que pueden llevar a la psicosis inducida. En el primer caso, se trata de una seudología fantástica en común. Tres miembros de una familia satisfacen sus deseos conscientes e inconscientes en una ensoñación diurna en común y pierden el sentido para el carácter irreal de sus fantasías. En el segundo caso, una muchacha esquizofrénica se deja inducir por el sistema de un paranoico porque el contenido manifiesto de su idea delirante corresponde al conflicto inconsciente de ella. En el tercer caso, una hija neurótica acepta vivir temporariamente la psicosis de su madre por estar fijada a ella y porque sus sentimientos de culpa le impiden abandonarla. En el último caso, se trata de dos hermanas, que por su fijación mutua y por haber tenido las mismas vivencias, enferman del mismo cuadro y viven su esquizofrenia paranoica en común.
A pesar de tratarse de cuadros tan distintos de psicosis inducida —y la diferencia proviene de la diversidad de las estructuras y vivencias, que en un caso pueden llevar a la histeria y en otro a la paranoia —queda demostrada la existencia de un mecanismo idéntico en todos los casos: el que induce la idea delirante y el inducido; los dos tratan de recuperar por este camino un objeto perdido. Además, la autora comprueba que —igualmente como ocurre en la sugestión e hipnosis— una idea no puede ser inducida a una persona, si es ajena a su yo.
Marie Langer.