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El autor demuestra la afirmación de Freud, de que en los sueños no hay negaciones, aun cuando éstas aparezcan en el contenido manifiesto. Para ello estudia diversos sueños, con distintas formas de negaciones. Señala también, en otros ejemplos, cómo en los sueños no se puede acusar a otra persona sin revelar la propia culpa, cómo es imposible cometer realmente un error en un sueño. O admirarse de algo sin mentir. Tampoco se puede efectuar algo mal, sin tener razón, ni soñar con un secreto, sin revelarlo.
Garma.