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Basándose en el material de un análisis completo de un masoquista masculino y en fragmentos de otros historiales clínicos el autor llega a la siguiente definición del masoquista: sería una persona con tendencias agresivas muy intensas e incapaz de tolerar frustraciones del ambiente. A éstas reaccionaría con lo que el autor llama el mecanismo masoquístico, es decir, que lograría escotomizar el agravio exterior, infligiéndose el mismo otro agravio, que sustituye al primero y es provocado por él. Este mecanismo serviría al principio de placer y protegería a la megalomanía infantil del masoquista. En los actos o fantasías masoquísticas se satisfacen tendencias provenientes de los dos grupos instintivos fundamentales, de Eros y Tánatos.
Después de una breve discusión con las teorías de Reich, con las cuales el autor no concuerda, formula una advertencia técnica. EL masoquista trata de lograr una satisfacción instintiva a través del análisis por la actitud de aparente frustración del analista. Es necesario demostrarle siempre de nuevo, que estas satisfacciones existen únicamente en su fantasía y que el psicoanalista obra a encargo y en interés del psicoanalizado.
Marie Langer.