You do not currently have permission to view the full text for this document. Please sign in to an account with an active subscription or contact support.
Ruth Mack Brunswick contaba 48 años cuando falleció el 24 de enero, de este año. Ya antes de graduarse en el Radcliffe College en sabía que quería ser psicoanalista y fué específicamente con este propósito en su mente que llegó a recibirse de médica, diplomándose en el Tufts Medical School en 1922. Ese mismo año se trasladó a Viena para comenzar su análisis didáctico con el profesor Freud. Permaneció en Viena desde entonces hasta 1938, excepto durante un año pasado en Nueva York . En 1938, después de su retorno a los Estados Unidos inició sus actividades didácticas en el Instituto Psicoanalítico de Nueva York, como ya lo había hecho intensamente en el Instituto de Viena. Actuó también como miembro redactor del “Psychoanalytic Quarterly” durante varios años.
La contribución de Ruth Mack Brunswick al análisis fué de las más originales e individuales. Poseía la capacidad de penetrar rápida y profundamente en la mente humana. Su agudeza clínica, la seguridad con que en un instante podía llegar hasta el corazón de un problema clínico, eran de una calidad singular que ocurre con extrema rareza. El inconsciente constituía para ella un libro abierto y la habilidad y exactitud con la que podía esclarecer un caso o un sueño le ganaban la admiración de todos aquellos que le rodeaban. Esta cualidad, combinada con su estrecha vinculación con el profesor Freud, la condujeron a las pocas pero hermosas contribuciones que realizó para el análisis. Su inteligencia se manifiesta en sus comunicaciones clínicas cortas tales como “La mentira aceptada”, pero es mucho más notoria en las dos comunicaciones extensas con que se asocia habitualmente su nombre en la literatura. Una de éstas apareció recientemente traducida en la Revista de Psicoanálisis y se titula Análisis de un caso de paranoia. Este estudio clásico provocó, cuando surgió por primera vez en 1929, lecturas e inquietudes en el mundo psicoanalítico. Fué la primera comunicación clínica que demostró la influencia de la hoy bien co