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En esta nueva edición, aumentada, de la Neurosis del fracaso, el autor pasa revista a las diferentes formas de dicho síndrome psicopatológico y lo especifica en personajes determinados.
Comienza con los aspectos clínicos, citando numerosos ejemplos, del tipo de los que fracasan cuando llegan a la posición anhelada o al bienestar material. Profundizando en su estudio psicológico, el autor se enfrenta con la descripción y análisis del superyó individual y social, que crea a las neurosis familiares, el rígido espíritu de casta, racial, nacional o colectivo.
El superyó actúa sobre la vida sexual, cuyos estados evolutivos son examinados, junto con su influencia en el psiquismo. En dos capítulos siguientes se pasa revista a los trastornos de la genitalidad, masculina y femenina, en la erección, orgasmo o apetencia sexual. Como ejemplos, donde se manifiestan enmascarados los contenidos inconscientes, son expuestos sueños, con su interpretación y mecanismos.
El síndrome del fracaso, desde el punto de vista social, es comprendido teniendo en cuenta el superyó colectivo. Los avances culturales de la humanidad, a partir de la prohibición bíblica de tocar al árbol de la ciencia, pasando por el estadio mágico, religioso y científico, exigen actitudes revolucionarias. Se crean así situaciones angustiosas, porque el individuo se ve desligado de sus apoyos habituales, que, aunque para él fueran nocivos, constituyen sustitutos de los padres. Todo esto explica el papel del jefe, el sentimiento de culpabilidad y la agresividad de los revolucionarios.
El fracaso es visto en tres personajes célebres: J. J. Rousseau, Robespierre y Napoleón. Las Confesiones de Rousseau facilitan su estudio psicopatológico, tanto más cuanto que dicho autor, ya en un comienzo, habla de su masoquismo erógeno, citando el placer de los castigos y sus tendencias exhibicionistas de sus nalgas en los paseos públicos. La genitalidad, muy reprimida, fué siempre algo odioso y antipático para Rousseau. Sus experiencias g