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El presente libro es muy completo, basado en abundante material clínico y de sumo interés aun para quien no comparte los puntos de vista del autor, que pretende haber dado el paso decisivo en la comprensión del complicado
fenómeno del masoquismo y quien ha llegado a un concepto sobre este tema muy distinto del de Freud.
Después de dar una breve revisión de los resultados de investigación, a los cuales había llegado Freud, el autor llama la atención sobre tres caracterísitcas del masoquismo sexual, no discutidas y reconocidas como tales hasta ahora. El primero es el significado especial y la gran importancia que adquiere la fantasía en la vida sexual del masoquista. (Esta primera característica, como igualmente las otras dos, el factor de suspensión y la actitud demostrativa, las describió ya Reik en un artículo aparecido en la “American Imago”, tomo 1, bajo el título de The caracteristics of masochism.) Señala que en la gran mayoría de los casos el masoquista se contenta con acompañar el acto del coito o de la masturbación con sus fantasías perversas, sin llegar a la realización de éstas. La fantasía está sincronizada con el acto sexual, es decir, alcanza su culminación en el momento de la eyaculación. Pero también en los casos, en los cuales la escena masoquística es realizada, la fantasía juega un papel preponderante como factor de preparación y la realización no parece ser más que un fantasía ejecutada. La segunda característica sería el factor de suspensión. Mientras que en la vida sexual normal se busca el aumento de la tensión, hasta que se llegue a una descarga más o menos brusca —el orgasmo— el masoquista tiene la tendencia a prolongar la espera y evitar la descarga. Realmente no se halla en un estado de tensión, sino más bien de suspensión. El placer final no es anhelado, sino temido, porque queda asociado a la angustia de castración o de muerte. Ahora bien, si el masoquista goza de la suspensión, lo que le causa placer no es realmente el castigo o la humi