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Se describe un caso de ereutofobia femenina, iniciado a los nueve años y detrás de la cual se ocultaba la vergüenza por la masturbación, a la que la enferma había renunciado ya.
El caso es interesante, sobre todo para señalar el. complejo de castración y el curso del conflicto libidinoso en la enferma. El psicoanálisis se inició con el examen de las tendencias masculinas y la envidia latente al pene. Luego aparecieron recuerdos de los cinco años de haber matado un canario; más tarde una historia fantástica de haber asesinado a un hermano, que jamás había existido. Detrás de la figura del hermano estaba la del padre, con el cual la enferma adoptaba una actitud de rivalidad, frente a la madre, con deseos de muerte. Esto resultó en una identificación, por introyección, con el padre. Para satisfacer su masculinidad recurrió a la masturbación con fantasías de orinar como un hombre.
Detrás de esta situación masculina, de búsqueda de la madre, se escondía otra actitud ambivalente para con la madre, por el trauma del destete, después de una larga fijación oral. Luego surgió su amor al padre, con sus instintos parciales, de los cuales los más importantes fueron exhibicionismo y la escoptofilia. El abandono del padre la obligó a identificarse con él y volver hacia su madre frustradora. Pero una de las fuentes más profundas eran los deseos de muerte dirigidos contra la madre. (Ser hombre por haber matado a la madre y no poder ser como ella.)
Garma.