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Hay pocos escritores que como Balzac revelen casi sin disfraz y reiteradamente a través de los personajes de sus novelas sus propios conflictos inconscientes. Las tendencias múltiples y opuestas de este autor se expresan en tantas de sus creaciones literarias que es fácil relacionar los acontecimientos de su vida con el destino de sus héroes. Es así que durante el seminario de Caracterología Analítica (1) nos fué útil estudiar los rasgos de carácter de este escritor y de sus personajes en relación con sus traumas infantiles tempranos (2).
Abraham, al estudiar las características de las personalidades asociadas con la melancolía, encontró que tenían sus raíces en el erotismo oral, y pudo así establecer un “carácter oral” derivado de este temprano estadio del desarrollo.
Aunque no pueda hablarse de fuentes únicas en la estructura de un carácter, es evidente que ciertos rasgos predominantes son la expresión de una determinada tendencia.
Abraham describe dos tipos de desarrollo de la personalidad que derivan de fuentes orales, primarias y secundarias.
En los sujetos normales, y más aun en los neuróticos, la boca no pierde su significado de zona erógena, y los diversos hábitos del comer, el interés por las dietas, ciertas formas del besar, el erotismo de succión o del morder, pueden dominar la conducta del adulto. Parte de las tendencias orales se mantienen de este modo, otras se subliman, y otras entran a formar parte del carácter.