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Una coincidencia feliz me permitió observar un ataque definido de hipomanía que duró 7 días, el cual surgió, se desarrolló, y calmó, durante el análisis de una persona con síntomas histéricos predominantes. Los síntomas manifiestos iniciales de la histeria fueron una intensa fotofobia y gran sensibilidad a los ruidos. El ataque hipomaníaco se produjo un mes después de haber iniciado el análisis. Con el fin de proporcionar una base para la comprensión de este episodio haré un breve relato de los hechos más adecuados de su historia.
La paciente era una mujer soltera, de 30 años, criada en un ambiente puritano. Su padre fué un soñador apacible e ineficaz; la madre una persona rígida y convencional, por quien la paciente había tenido durante mucho tiempo una marcada hostilidad; tenía un hermano 6 años menor, con el que era afectuosa pero “mandona”.
Los hechos importantes de su vida sexual infantil aparecerán con la discusión de su hipomanía transitoria. Nunca abandonó la masturbación y el período prepuberal y la pubertad transcurrieron con evidentes juegos y fantasías sexuales. Estas incluían fantasías de violación y prostitución, francas fantasías de coito con el hermano y un sueño de abiertas relaciones sexuales con el padre. En este sueño aparecían frente a frente, arrodillados ella y su padre, cuyo pene tocaba su vulva. Permanecía totalmente inmóvil y él le orinaba en sus genitales. Tal procedimiento correspondía a su teoría de las relaciones sexuales de los adultos. Un juego realizado con otra niñita describe una teoría diferente del coito. Cada una debía ser alternativamente el “hombre” o la “mujer”, el “hombre” le despojaba de las ropas a la