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Se trata de trabajos presentados al congreso regional en Nueva York de la Sociedad Norteamericana para la Investigación de los Problemas Psicosomáticos, el 11 de mayo de 1945, y que en gran parte se refieren a la experiencia de guerra.
Ch. M. Jones en El tratamiento de la úlcera péptica desde el punto de vista del
internista insiste ante todo repetidamente en la importancia de los factores emocionales en el desencadenamiento de una úlcera o en la reactivación de una antigua. Los afectos actúan probablemente a través del área hipotalámica y del sistema nervioso vegetativo. Cortando por encima del diafragma todos los filetes vagales, que van al estómago y duodeno, se ejerce una profunda influencia sobre las actividades gastroduodenales del enfermo ulceroso.
Dada la importancia del reajuste de los afectos, en algunos hospitales norteamericanos como al que pertenece el autor: Hospital General de Massachusetts, en Boston, el departamento de Gastroenterología además del internista ocupa a un cirujano, un psiquíatra un visitador social y un dietólogo.
Angustia, tensión y fatiga son las causas dominantes en el retorno de las úlceras que, por ejemplo, en Inglaterra, aumentaron de un modo apreciable durante el bombardeo. También en el ejército inglés y norteamericano. La repetición de úlceras en estos casos llegó a cerca del 90 %. Probablemente todos los casos ocurrieron antes de que el individuo fuese a combatir. En el mismo sentido parecen hablar las estadísticas alemanas, notando escasas recurrencias de úlceras durante la campaña victoriosa de Polonia, pero que se presentaron después, cuando los soldados empezaron a tener remordimientos y ansiedad.
En el grupo de los dispépticos nerviosos se encuentran innumerables neuróticos, pero hay muy pocos ulcerosos. Además aquéllos suelen responder mal al tratamiento, mientras no se les separa de la obligación del servicio militar. En cambio, el ulceroso suele reaccionar muy bien, aun a tratamiento sencillo.
En experimentos en ulceroso