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Han pasado casi dos años desde la desaparición de Hitler y un poco menos desde el suicidio de su secuaz, el doctor Ley, líder del Frente de Trabajo Alemán. Éste, antes de su muerte, redactó un documento referido al antisemitismo y muy interesante desde el punto de vista psicoanalítico. Dado el tiempo transcurrido podría parecer de poca actualidad ocuparse ahora de este testamento; pero el problema social y psicológico del antisemitismo u odio racial en general, persiste y no desaparecerá tan fácilmente. Al contrario, siempre que el mundo se encuentre en una grave crisis, el antisemitismo surge como síntoma de los conflictos sociales y de la angustia colectiva que sufren los pueblos. Además, como problema psicológico y social siempre fué objeto de investigaciones científicas (*). El mismo Freud dedicó mucho interés a este tema (1).
Nosotros no pensamos ocuparnos de problema tan complejo sino únicamente de un aspecto determinado. La lectura del testamento del doctor Ley nos hizo acordar por ciertas analogías que expondremos más adelante, el famoso historial clínico del doctor Schreber. Este historial sirvió de base a Freud (2) para desarrollar su teoría de la paranoia y descubrir que el yo del enfermo utiliza en su lucha contra el conflicto básico de esta enfermedad principalmente el mecanismo de la proyección.
Si comparamos al antisemita doctor Ley con el paranoico doctor Schreber, tendremos que ocuparnos de la proyección como mecanismo psicológico vigente en el antisemitismo en general, tema que ya ha sido abordado por Fenichel (3) y Mollenhöff (4) en sus trabajos. Ambos autores demuestran cómo los nacionalsocialistas proyectan sobre los judíos sus propías