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El paciente H., de 27 años de edad, de profesión “exterminador de cucarachas”, acudió a la consulta por ser impotente desde los 17 años.
Vive actualmente con sus padres, 2 hermanos y 1 hermana, siendo en total 13 hermanos: 8 varones y 5 mujeres. H. es el hijo antepenúltimo. Su padre sufre de una ceguera bilateral, que se inició cuando el paciente tenía 17 años de edad; hace mucho tiempo que no trabaja por lo que H. y sus hermanos mantienen el hogar.
La impotencia que afectara a H. coincidió con la ceguera progresiva de su padre, el cual hacia esa época fué operado de un ojo. Aproximadamente durante este mismo período, H. y un amigo mantuvieron relaciones sexuales con la misma prostituta; H. contrajo una blenorragia, no ocurriendo lo mismo con su amigo. Quedó muy angustiado e inició un tratamiento médico del cual fué dado de alta un tiempo después. A pesar de todo, y como no se convenciera de estar curado, repitió numerosas veces los análisis, siempre con resultado negativo. Pareció aceptar su curación al frecuentar a invitación de sus amigos el trato con prostitutas y mujeres fáciles. Se dio cuenta entonces que se hallaba completamente impotente, adaptándose en apariencia a esta situación y pasando algunos años sin preocuparse por ello.
Hace un año conoció a la joven L. por la cual ya se había interesado un hermano suyo. Comenzó a salir con ella, quien le refirió sus relaciones sexuales con el joven T., el que vivía en la casa donde ella trabajara. H. se interesó vivamente por las relaciones entre ella y T., demostrando gran curiosidad por los hechos y los más mínimos detalles de la situación sexual de su novia con T. Continuó saliendo con L., experimentando semierecciones al abrazarla y besarla. En tales circunstancias consiguió realizar el coito algunas veces. L. quedó embarazada provocándose dos abortos, y H. en