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Creemos justificado reseñar este libro, a pesar de su contenido autobiográfico, por tratarse de la última obra de un gran psicoanalista y hombre, en el sentido más humanista de la palabra. Refleja su inteligencia aguda e inquieta, sus conceptos múltiples y su espíritu amplio, que quería abarcarlo todo, lo científico como lo metafísico y lo real como lo sobrenatural.
En su último libro Allendy describe con toda sinceridad sus pensamientos, su estado físico y de ánimo durante su grave enfermedad que le llevó a la muerte después de 6 meses de dura lucha. Nos permite ver la reacción de su psiquismo al trauma continuo de su enfermedad, a la cual se sometió en un principio, derrumbándose sus conceptos científicos e incapacitándolo a observar su estado con su objetividad habitual. Más tarde su yo se adaptó al estado de enfermedad. Despertó de nuevo su espíritu de investigación, tomándose a sí mismo como objeto de estudio. En un análisis brillante y sincero logra desentrañar además de la causa psicosomática de su enfermedad actual —una nefrosis hipertensiva— los motivos de enfermedades sufridas en las distintas etapas de su vida. Reconstruye los primeros traumas de su infancia y llega a conclusiones muy interesantes desde el punto de vista psicosomático y analítico en general. También adquiere la comprensión de los factores y situaciones infantiles que le inculcaron simultáneamente con su espíritu científico, el interés por lo oscuro, lo metafísico y lo rechazado por la mayoría de sus contemporáneos. Comprende recién su actitud de rebeldía que le llevó al psicoanálisis, ciencia menospreciada entonces por el oficialismo —y que sigue siéndolo aún en muchos ambientes retrógrados— y al rechazo violento de la religión. A través de su autoanálisis adquiere la comprensión del problema básico de su carácter y causa de sus distintas enfermedades: Cuando no puede rebelarse por la falta o el poder excesivo de un adversario, transporta su conflicto al plano físico y se enferma. El mismo