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Al comienzo de su trabajo dice el autor: “Fuertes sentimientos de hostilidad, que están estrechamente encadenados por miedo a la castración, y sentimientos de culpabilidad e inferioridad, pueden a veces forzar a un individuo neurótico a elegir como objeto sexual una persona con deformidades físicas.”
Se presentó al análisis un joven estudiante de ingeniería, de 24 años de edad, que tenía temor a padecer diversas enfermedades; se masturbaba con fantasías respecto a su madre y presentaba impulsos asesinos contra ésta, su sobrino y concubina. Se enamoró de una chica un año mayor que él que tenía un pie deformado, secundario a una enfermedad de la cadera. El paciente, aunque trató de conquistar el cariño del padre, lo odiaba; éste era muy dominante y murió con síntomas de parálisis agitante; el enfermo temía llegar a padecer esa enfermedad que atribuía a la masturbación u homosexualidad.
Después de la muerte del padre se deprimió y no pudo tener orgasmos con chicas con quienes trabó relaciones. Por tal razón comenzó a masturbarse violentamente. A veces fantaseaba que era mujer.