You do not currently have permission to view the full text for this document. Please sign in to an account with an active subscription or contact support.
Los ritos de la pubertad pueden concretarse en la circuncisión y en la representación de ser devorados los novicios por un monstruo. Se realizan en ausencia de mujeres. La circuncisión significa la castración, como prohibición del incesto. El ser devorado por el monstruo, o sea por el padre, es la venganza de los padres contra los hijos por los deseos parricidas de éstos. El hecho mismo de ser devorado proviene, del deseo de los hijos de comer al padre, después de haberlo asesinado.
Luego de la representación de la muerte de los novicios por el monstruo hay ceremonias de tipo contrario, en que son tratados cordialmente por los padres, creándose así una identificación. Muchas veces los novicios vuelven a su aldea de origen conduciéndose como si hubiesen olvidado todo tipo de comportamiento, a modo de niños recién nacidos. Esto junto a los actos simbólicos anteriores, de ser expulsados del interior del monstruo, puede interpretarse como una tentativa de los padres para representar que los hijos han nacido de ellos y no de las madres. Es como si los padres hubiesen dado a luz a los hijos. Posiblemente esta conducta descansa en el conocimiento del parto como base de la fijación incestuosa del hijo a la madre.
La representación de olvido de comportamiento por parte de los hijos tiene también el significado de demostrar que han olvidado, o sea reprimido, sus deseos incestuosos y parricidas.
En estos ritos se manifiesta una actitud de enemistad hacia la pubertad que debió surgir entre los hermanos que cometieron el asesinato del padre primitivo. Después del crimen tuvieron que erigir la adoración totémica y la exogamia, que tienen su representación plástica en los ritos de pubertad.
Pero con el transcurso del tiempo lo reprimido tiende nuevamente a hacerse patente, en forma de rebeldía del hijo. Socialmente se manifiesta por una sustitución de la religión del padre por la del hijo. El caso más claro y de más importancia cultural es el cristianismo. Pero también otras religione