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Recientemente la prensa diaria se hizo eco de ciertos conceptos sobre el psicoanálisis que habría vertido monseñor Fulton J. Sheen, sacerdote norteamericano de actividad periodística extensa y muchas veces sensacional. Es imposible formarse un criterio exacto sobre la argumentación del clérigo mencionado cuando no se tiene más material que el contenido de los telegramas publicados. Sin embargo, es dable concluir que uno de los temas principales de monseñor Sheen debe haber sido el problema de la compatibilidad de la doctrina psicoanalítica con el catolicismo.
No queremos entrar en una discusión detallada de este problema cuyos vastos alcances trascienden al campo de la ciencia empírica en más de un sentido. Creemos, sin embargo, de interés anotar que sobre el tema mencionado ya existen estudios serios de gran profundidad filosófica que no debería pasar por alto ningún polemista.
Una expresión particularmente autorizada, y sobre cuya ortodoxia católica no puede haber duda alguna, se debe, por ejemplo, al R. P. Thomas Gilby (de la Orden de los Predicadores), a quien le fué confiada la “Suárez Lecture” de 1945, en el Centenario de la Universidad Católica (Jesuíta) de Fordham (Nueva