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Es casi un hábito en psiquiatría, cuando se intenta elaborar una teoría general de las psicosis, tomar como punto de referencia la esquizofrenia.
La dificultad para delimitar sus cuadros clínicos y los enfoques parciales que se han hecho de ella, dificultan toda tentativa de ordenación. Muchos conceptos clásicos, formales, estáticos, han caído después de la aplicación de los nuevos tratamientos de shock y sueño. Todos hemos visto “desarmarse” una psicosis a veces en pocas horas, evolucionar en forma inesperada. Por ejemplo, un psicótico hacerse neurótico, un catatónico hacerse paranoide. A través del psicoanálisis de esquizofrénicos y epilépticos y apoyado por las observaciones realizadas durante los tratamientos biológicos se nos hizo evidente un núcleo psicótico central, bien limitado, y del cual parten todas las otras estructuras como maneras o tentativas de resolver dicha situación básica. Esta situación está configurada con los elementos que caracterizan el estado depresivo o melancólico, con sus conflictos y mecanismos específicos. Lo que expondré ante ustedes es una teoría general de las psicosis que desemboca finalmente en una teoría de la esquizofrenia, que, a mi entender, está constituida por una mezcla de todos los mecanismos psicóticos, siendo su único elemento específico una regresión del yo a una etapa determinada del desarrollo.
Comenzaré exponiendo, por lo tanto, los conceptos generales sobre la etiología y patogenia de las neurosis y psicosis.