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La mayoría de los psicoanalistas sostienen que los esquizofrénicos no pueden ser tratados psicoanalíticamente porque su demasiado narcisismo impide a estos enfermos desarrollar una transferencia, lo suficientemente segura y consistente, para el trabajo psicoanalítico. Freud, Fenichel y otros, han reconocido que se necesita una nueva técnica para los psicóticos. Entre los que se han ocupado en estos últimos años de este asunto, Sullivan, Hill y Karl Menninger y colaboradores, han hecho varias modificaciones a su proceder analítico.
También nosotros, en nuestra labor en Chestnut Lodge Sanitarium, hemos encontrado dignos de valor análogos cambios. La técnica que usamos es diferente a la empleada con los psiconeuróticos. Pero ello no es debido a que el esquizofrénico sea incapaz de construir una consistente relación personal con el analista, sino a que las reacciones de su transferencia son extremadamente intensas y sensibles.
Veamos primero cuál es la esencia de las reacciones transferenciales esquizofrénicas y después cómo debemos actuar ante tales reacciones.
Para una buena comprensión hay que tener en cuenta aquellos elementos de nuestra hipótesis sobre la génesis de la enfermedad, que son de significación para el desarrollo de la relación personal del paciente y por ende, para nuestro acercamiento terapéutico.
Suponemos al esquizofrénico como una persona que ha sufrido graves experiencias traumáticas en su temprana infancia, en una época en que su yo y su capacidad para el examen de la realidad, no estaban todavía desarrollados. Estas precoces experiencias traumáticas parecen proporcionar