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El libro describe la vida de un negro sudafricano, “hechicero” profesional, a quien el autor estudió durante dos años y medio con técnica psicoanalítica. Como dice el mismo autor, la historia de John Chavafambira, “sujeto de un estudio psicoanalítico destinado a ser leído por un número limitado de hombres de ciencia, se convirtió en la historia de John, el hombre, escrita para ser leída por cualquiera”. Así se explica que el libro, pese a su gran valor como documento humano conmovedor, no contribuya prácticamente nada a la teoría o ejercicio del psicoanálisis. Tenemos la oportunidad de ver muy de cerca la miseria del negro que vive en un ambiente blanco cargado de prejuicios raciales. Podemos apreciar la ambigüedad de una existencia que ya está desacostumbrada de la vida primitiva del kraal pero cuya perplejidad ante el mundo de los blancos condena todo esfuerzo productivo a una asfixia que no condiciona más que frustración y resentimiento. Llegamos a comprender que la situación de John y sus similares exige soluciones individuales y colectivas de gran envergadura. Pero aprendemos demasiado poco sobre los mecanismos psicológicos especiales que una investigación psicoanalítica podía haber descubierto y cuyo conocimiento pudo haber enriquecido nuestro saber en la frontera entre psicoanálisis y antropología cultural. No podemos ocultar que en este estudio sobre la psicología del negro “menos hubiera sido más”. Así como está, el libro de Sachs es psicoanalíticamente neutro, por grande que sea su valor humanitario.
Krapf.