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Comienza el autor mencionando los síntomas capitales de la afección: palpitaciones, disnea, dolor precordial, sin lesión estructural del aparato circulatorio. Señala los distintos nombres dados a la afección, tales como síndrome de esfuerzo, corazón de soldado, corazón irritable y, por último, da el nombre oficial de acuerdo al Standard Classified Nomenclature of Disease, que es el de neurosis cardiovascular.
En los comienzos de la pasada guerra este cuadro fué muy frecuente, atribuyéndoselo a la fatiga y a la infección, desplazándose luego el interés por lo psicológico, ya que los síntomas dependían más de la emoción que del esfuerzo y en esa forma se comprobó que aparecía durante el reposo. Al no encontrar el agente biológico en los antecedentes, se pensó en una debilidad del sistema nervioso autónomo y secretorio. A diferencia de la llamada neurosis cardíaca, en la astenia neurocirculatoria faltan síntomas psicológicos, predominando síntomas físicos.
El presente estudio se basó en un gran material de enfermos observados en Inglaterra durante el período de movilización.
Pasa el autor a ocuparse de la literatura escrita sobre el tema desde el campo de la medicina interna, y cita opiniones de Sir Thomas Lewis, Brookes, Oppenheimer y Rotschild, Cohn, Crile, etc.
En la parte de la historia familiar, la historia previa y la personalidad de esos enfermos tal como son expuestos en la literatura de la medicina interna, observa lo frecuentes que son los terrores nocturnos, enuresis, sonambulismo, pesadillas. En vista del predominio psicológico de la afección propone como mejor método de estudio la colaboración del cardiólogo y del psiquíatra.
El conflicto focal reside en la gran dificultad que tiene el soldado en expresar la situación de ansiedad creada por el choque de las tendencias de “autoconservación” y los ideales del “deber y la lealtad” que la situación le impone. El no poder expresar ansiedad “por lo que va a suceder” es la fuente que alimenta los síntomas.
Hay grandes